Ganando la liga juvenil femenil

 *ganando la liga juvenil de futbol soccer capitulo 1



 Jose maria, un estudiante de 17 años, capitan del equipo de futbol, guapo, cabello corto hacia delante,  cuerpo tonificado pero sin exagerar, calificaciones promedio apenas, mujeriego, presumido sobre sus conquistas, alegre, relajado, se enoja con facilidad pero no si tiene sexo seguido, ha follado con las porristas y muchas otras mujeres del escuela y a veces ligues cuando sale a pasear, algo parrandero, facil de convencer con alagos, tuvo algunas novias pero les fue infiel, un dia su amigo omar trajo una reliquia olmeca, una especie de totem de su padre que es arqueolo, es como un amuleto para  ayudar a cumplir tus sueño u objetivo,no te concede un deseo directamente, cumple una especie de condicion o maldicion y no se rompe hasta cumplir tu deseo u objetivo que quieres alcanzar, es algo para motivarte a alcanzar tu objetivo

jose maria queria ganar la las finales de futbol juvenil, no crei en esas cosas asi que solo pidio un deseo en broma, hay una leyenda que decia que el ultimo queria confesarse a una mujer pero su padre solo lo aceptaria si fuera rico o influyente, pidio de condicion convertirse en un nahual cada luna llena hasta cumplir eso, asi que se esforzo mucho para ser un gran comerciante y cumplio su objetivo, tambien se usa para maldecir personas para que aprendan la leccion, los arrogantes o sangrientos fueron maldecidos con ser feos y gordos hasta que se hagan humildes o ayuden a otros, cosas asi decia su amigo omar

jose maria: suena complicado, me maldice!? porque no concede el deseo directamente?,  bien entonces puede hacer cosas locas como, sere una mujer hasta que gane la competencia local o que mi equipo gane a nivel nacional. lo dijo mientras sostiene el totem

La mañana se sentía extrañamente pesada para José María. Se despertó con una sensación de vulnerabilidad que no lograba identificar, una ligereza en el pecho y una extraña suavidad en la piel. Estirándose con pereza, se levantó de la cama y caminó hacia el baño todavía con los ojos entrecerrados, arrastrando los pies.


Al entrar al baño y encender la luz, lo primero que hizo fue el gesto automático de todos los hombres: bajarse un poco el pantalón del pijama para verificar que todo estuviera en orden antes de empezar el día. Pero entonces, el pánico lo invadió.

Qué pasa? ¿Te encogiste? murmuró con la voz extrañamente aguda, buscando con las manos entre sus piernas . Sé que no es enorme como el de un actor porno, pero tampoco es tan diminuto como para no encontrarlo... ¡¿Dónde está?!


Desconcertado, empezó a palpar su zona pélvica con desesperación, pero solo encontró una superficie lisa y una sensación de vacío que le heló la sangre. El corazón le empezó a latir con fuerza en el cuello. Al intentar subir la vista para calmarse, se quedó petrificado frente al espejo.


Lo que vio no era al capitán del equipo de fútbol, al tipo guapo y presumido que todos conocían. En su lugar, una mujer de una belleza impactante y curvas peligrosas lo miraba desde el reflejo. Tenía el cabello más largo, cayendo en ondas suaves sobre sus hombros; sus rasgos eran finos, su piel tersa y sus labios más carnosos. Pero lo más impactante era su cuerpo: dos pechos enormes y firmes asomaban por el escote de una blusa de dormir de seda que antes no recordaba haber tenido.

No... no puede ser susurró, tocándose la cara con manos temblorosas. Al bajar la vista hacia su torso, se encontró con dos obstáculos voluptuosos que bloqueaban su visión de su propio abdomen.


Se pellizcó con fuerza en el brazo. El dolor fue real. Se pellizcó en la mejilla. Real también.


¡Mierda! ¡La estatua! exclamó, dándose cuenta de que la maldición del tótem olmeca se había tomado su broma muy en serio . ¡Esa maldita reliquia!


Corrió hacia su habitación, buscando desesperado cualquier señal de que esto fuera un sueño febril. Al entrar, notó que su cuarto también había mutado; los colores eran más suaves, había un aroma floral en el aire y sus posters de fútbol habían sido reemplazados por decoraciones más estéticas y femeninas. Buscó su credencial de estudiante en el escritorio con manos temblorosas.

Al verla, sintió que el mundo se le venía abajo. Los datos eran los mismos: su nombre, su edad, su escuela... pero en la sección de sexo decía claramente "Femenino". Y la foto... la foto ya no era la del chico canchero con la camiseta del equipo, sino la de una chica hermosa con una sonrisa radiante. Incluso la foto de su familia había cambiado: en la imagen donde solía salir pescando con su padre, ahora era una chica en bikini posando provocativamente mientras sus tíos y primos pescaban al fondo.


Se desplomó en la cama, procesando la situación. Su mente volaba hacia el tótem y lo que había dicho: "Seré una mujer hasta que gane la competencia local".


Suena complicado... ¿Me maldice porque no concede el deseo directamente? se dijo a sí mismo, tratando de recuperar la lógica . Bien, entonces puede hacer cosas locas... ¡Mierda, lo hice! ¡Realmente lo hizo!

Se quedó mirando al techo, con el pecho subiendo y bajando por la agitación, mientras su nuevo y voluptuoso cuerpo reaccionaba al estrés. La pregunta ahora era: ¿Cómo demonios iba a entrar a un equipo de hombres siendo una mujer tan... llamativa?

José María se quedó un momento en silencio, sentada en el borde de la cama, sintiendo el peso de sus nuevos y generosos pechos contra sus brazos. El pánico inicial había dado paso a una chispa de esa astucia pícara que siempre lo había caracterizado. Si era un jugador astuto en la cancha, también lo era en la vida, y ahora le tocaba jugar un partido con reglas completamente distintas.


A ver, piénsalo, José... o María José, lo que sea ahora se dijo en voz alta, reconociendo su nueva voz más suave y melodiosa . Si me quedo aquí llorando por mi hombría perdida, no voy a ganar nada. La maldición es clara: tengo que ganar la liga. Y el tótem es un hijo de puta que no deja cabos sueltos.

Se levantó y caminó frente al espejo una vez más, esta vez con una mirada más analítica. Observó cómo su cintura se estrechaba drásticamente para dar paso a unas caderas anchas y una retaguardia que definitivamente iba a llamar la atención de cualquiera en un vestidor o en la calle.


Si la realidad se ajustó tanto que hasta mi credencial y mis fotos cambiaron... significa que para el mundo, yo siempre he sido una mujer razonó con una media sonrisa . Mis papás no van a ver a una intrusa; verán a su hija. Eso es un alivio, al menos no tendré que explicar por qué una desconocida está robando mi ropa y durmiendo en mi cama.


Se pasó las manos por su largo cabello, sintiendo la sedosidad de los mechones. La lógica de su vida anterior se había esfumado, pero su instinto de ganador seguía intacto. Si el camino por la liga varonil estaba bloqueado por la biología, entonces tenía que hackear el sistema.

Si el objetivo es que mi equipo gane la competencia local y yo soy parte de ese equipo... sus ojos brillaron con una idea audaz mientras recordaba las parodias de genios y los trucos legales de los contratos mágicos . ¡La liga femenil! El tótem no especificó el género de la categoría. Si entro al equipo femenil de la escuela, gano el campeonato con ellas y ¡pum!, la maldición se rompe.


Se miró una última vez en el espejo, admirando su nuevo y escultural físico. Aunque todavía le costaba procesar la idea de no tener su "amiguito", no podía negar que se veía increíblemente sexy. Y en el fútbol, como en la vida, a veces la apariencia era una herramienta más.


Está bien, tía Reliquia Olmeca, acepto el reto desafió al aire, con una actitud más relajada y presumida, recuperando un poco de su antigua personalidad . Voy a entrar en ese equipo, voy a meter goles y voy a recuperar mi vida. ¡Prepárense, porque María José viene a jugar! he visto suficientes comedias tontas de cambio de cuerpo o de tranformacion para mas o menos saber como romper la maldicion, es lo que tengo ya que la logica normal se fue por la ventana

Con una determinación renovada, empezó a buscar en su armario qué ropa le quedaba bien; sabía que si iba a infiltrarse en el equipo femenil, no solo necesitaba talento en los pies, sino también saber manejar la atención que su nuevo y voluptuoso cuerpo inevitablemente iba a atraer.

José María se quedó un momento más frente al espejo, hipnotizado por la nueva realidad que habitaba. La pijama de la nueva realidad era mínima: una blusa de tirantes que apenas contenía su busto y unos pantaloncillos de licra que se pegaban a sus caderas como una segunda piel.


Con una curiosidad que mezclaba el asombro y la picardía de su antigua personalidad de mujeriego, extendió las manos. Al intentar sujetar sus pechos, se dio cuenta de que sus manos no eran suficientes para rodearlos por completo; eran pesados, firmes y extremadamente suaves. Bajó las manos hacia su retaguardia y sintió la inmensidad de sus nuevas nalgas.


 Mmm... no está tan mal  murmuró con una sonrisa pícara mientras se exploraba . No tendré chicas con las que ligar por ahora, pero verme al espejo y explorar este cuerpecito mientras rompo la maldición es un trato aceptable. ¡Wow! Ni siquiera cuando salía con las porristas había tocado a una chica con unas tetas tan grandes y un culo así.


Para probar su nueva agilidad y la firmeza de su cuerpo, se dio una nalgada sonora. El sonido del impacto y la sensación del rebote la hicieron reír nerviosamente. Sus ojos bajaron por sus muslos; como futbolista, su instinto analítico se activó. Eran piernas potentes, con una musculatura definida pero con una suavidad femenina que las hacía ver increíblemente atractivas. Eran piernas de atleta, pero también de una mujer fatal.


 ¡María José! ¡Baja ya, que se te hace tarde para la escuela!  el grito de su madre desde la planta baja la sacó de su trance.


 ¡Mierda!  exclamó en voz alta. Se miró una última vez al espejo, recorriendo sus curvas con la mirada . Me gustaría jugar contigo un rato más, preciosa, pero es tarde  le dijo a su propio reflejo, reconociendo que su nuevo cuerpo era una obra de arte.


El proceso de vestirse fue un reto logístico. Tratar de ponerse un bra por primera vez le causó una lucha interna; se sentía ridículo pero, al mismo tiempo, recordaba haber visto cómo funcionaban cuando le quitaba la ropa a sus conquistas. Con un poco de torpeza y práctica, logró acomodar sus pechos en las copas. Luego se puso el uniforme de la escuela: una falda verde muy corta que dejaba ver gran parte de sus muslos tonificados y una blusa ajustada que acentuaba su figura.


Se recogió el largo cabello en una cola de caballo con una dona para que no le estorbara en la cara ni en la cancha, dándole un aspecto de chica deportista pero sin ocultar su belleza. Tomó un respiro profundo, tratando de caminar con la naturalidad de un hombre en el cuerpo de una mujer, y bajó las escaleras.


Al entrar al comedor, sus padres la miraron con normalidad, como si su hija hermosa y voluptuosa hubiera estado ahí toda la vida.


 Buenos días, mamá, buenos días, papá  dijo intentando que su voz no sonara demasiado extraña mientras se sentaba, sintiendo cómo la falda se subía un poco más debido a la forma de sus caderas

*palabras de autor

bien es el primer capitulo, seran como 2 o 3 maximo, me ayude un poco de janitor i.a para dialogos, estaba en un bloqueo creativo y solo escribi cosas al azar, solo lo uso de ayuda un poco, mas que nada como referencia pero es todo, la mayoria de lo escrito es mio.

como sea como notaron suelo escribir protagonistas fuertes o adaptables, no es que me desagraden los protagonistas mas pasivos pero ya hay demasiados de esos y quiero un poquito de comedia o al menos variar un poco, por eso me gustaba mas ranma y otras series genderbender similares.  o sea alguien que se resista a ser mujer sobre todo el sexo al principio pero a la vez no niegue los beneficios como tipico pervetido, y ademas sera una historia corta.

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